Generá cambios lentos y permanentes

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Tratar de cambiar todos tus hábitos alimenticios en un día solo hará que renuncies a la mitad del camino, incluso antes de ver resultados y fracases una vez más.

Los cambios drásticos no funcionan porque requieren de esfuerzo, disciplina y sobretodo de mucha fuerza de voluntad de tu parte. Esto llevará a que sientas que comer sano es un verdadero castigo.

La clave para empezar a comer mejor se trata simplemente de EMPEZAR. La mejor forma para dar el primer paso de manera sencilla se basa en una simple estrategia: Comer verduras por lo menos en dos de tus comidas y hacerlo como una entrada, antes que cualquier otro alimento. De esta forma, podrás controlar mejor tus porciones en el resto de tu comida y no te olvidarás de consumirlas.

Tal vez estés pensando: ¿qué pasa con el azúcar?, ¿qué pasa si como mucho pan?, ¿qué pasa si me gustan las papas fritas?, ¿qué pasa si no puedo dejar de comer chocolate?…

No te preocupes por todo lo demás por el momento, empezá sólo con este pequeño hábito de comer más verduras, poco a poco verás que sin darte cuenta tomarás mejores decisiones en el resto de tus comidas.

Si no te gusta para nada la verdura, no te desesperes, lo único que necesitás es un poco de tiempo para que tu paladar se acostumbre a su sabor.

Muchas de tus preferencias alimentarias, son gustos adquiridos con el tiempo. Por ejemplo, la primera vez que tomaste café probablemente te resultó muy amargo, pero actualmente tu paladar se acostumbró y los sentís rico.

Lo mismo ocurre con las verduras, date la oportunidad de empezar  a comer mejor con esta fácil estrategia, te sorprenderá lo simple que te resultará.

¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

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